¿Has oído hablar alguna vez sobre el principio de Premack? No, no me refiero al origen de una tienda de ropa, sino de uno de los métodos más eficaces para conseguir que tu perro haga lo que le indiques aún cuando prefiera en ese momento hacer otras cosas. ¡Y todo esto de un modo no intrusivo!

En este artículo descubrirás un valioso recurso que se ha venido aplicando intuitivamente desde tiempos inmemoriales para educar a las personas, hasta que en 1965 el psicólogo David Premack verificó experimentalmente su funcionamiento. Hoy en día, cada vez hay más gente que lo aplica con sus perros, e incluso es posible que tras leer estas líneas descubras que tú también lo aplicas de un modo inconsciente ¿Te atreves a comprobarlo?

¿Qué es el principio de Premack?

Según el principio de Premack, una conducta preferida puede actuar como recompensa de otra conducta menos preferida, haciendo que ésta última aumente su frecuencia.

¿Cómo ponerlo en práctica? Paso 1: Conoce a tu perro.

Lo primero que debemos hacer para aplicar el principio de Premack con nuestros perros es conocer cuales son las conductas que prefieren hacer en cada situación. El modo de averiguarlo es muy sencillo: Son las que más tienden a repetirse, y aunque no tiene por qué, hay quien las considera como conductas problemáticas. Aquí tienes algunos ejemplos:

Atila es un pequeño chihuahua que aprovecha cualquier oportunidad para escaparse de casa y corretear por todo el bloque de pisos huyendo de sus propietarios. Algo muy divertido para él, ya que así consigue ser el centro de atención y disfrutar de una emocionante persecución donde con algo de suerte a veces consigue salir a la calle.

Pika es una pointer aficionada a perseguir pájaros. Su pasión por las aves ha estado a punto de costarle un disgusto, porque a veces es capaz de cruzar calles en busca de palomas desprevenidas.

Congo es un labrador con dos pasiones: la comida y jugar con la pelota. Su «problema» consiste en que es capaz de comerse todo el cuenco del pienso antes de que su propietario llegue a ponerlo en el suelo, y que tras coger la pelota que le han lanzado nunca se la devuelve a su dueño.

Resumiendo: a Atila le encanta salir a la calle, a Pika perseguir pájaros, y a Congo devorar su comida y correr tras su pelota. Esas son las cosas que les gusta hacer, y que por sí mismas no son malas. Tan sólo necesitan ser controladas de algún modo por medio de una conducta previa.

Paso 2: Define la conducta que quieras que realice antes.

Una vez que sabemos cuáles son las conductas preferidas de nuestro perro, tan sólo debemos enseñarle alguna acción que actúe a modo de llave para poder acceder a ellas libremente. De esta forma, al asociar las dos conductas, el perro es capaz de tomar el control de las consecuencias, ya que si hace lo que le pedimos sabe que podrá disfrutar de su conducta preferida.

En los ejemplos anteriores, si conseguimos anteponer una conducta previa como sentarse o mirarnos junto con una señal de liberación que les indique que pueden realizar su conducta preferida (salir a la calle, perseguir pájaros, comer del cuenco y jugar a la pelota), con algo de constancia conseguiremos que la conducta menos preferida (sentarse, mirarnos o entregarnos previamente la pelota) sea algo así como decirnos: «Por favor…¿Puedo hacerlo?».

Cuidado con la frustración.

A la hora de empezar a introducir una conducta previa, debemos ser conscientes de que nuestro perro será sometido a cierto estrés al querer realizar su conducta favorita. Es algo así como cuando le decimos a un niño: «Si haces los deberes podrás salir a la calle». Por ello, conviene en un principio hacer que la conducta previa sea breve (sentarse unos pocos segundos) o bien reducir el valor de la conducta favorita (en el caso de salir a la calle podríamos hacerlo después de haber dado un paseo, o en cuanto a perseguir la pelota, no lanzarla, sino dejarla inicialmente en el suelo).

Encabezando el artículo tienes un vídeo donde puedes ver algunos ejemplos de cómo practicar el Principio de Premack con un comando tan sencillo como sentarse.

Jorge Ortega

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