En este artículo trataremos de explicar qué es el estrés, cómo funciona y qué podemos hacer para que nuestros perros aprendan a gestionarlo adecuadamente.
Frecuentemente se nos suele decir que el estrés es algo nocivo. Una patología que nos perjudica y a la que debemos evitar…Pues bien: No es cierto.
En realidad, todo lo que nos interesa (para bien o para mal) nos produce estrés. Sigue leyendo para descubrirlo…

¿Qué es el estrés? ¿Qué lo diferencia de la ansiedad?

En psicología se entiende el estrés como una reacción fisiológica de demanda de energía. Se cree que uno de los diversos desencadenantes del estrés son las situaciones en las que se requiere procesar rápidamente la información proveniente del sistema sensorial.

Cualquier cosa que ejerza algún efecto a tu perro le genera estrés. O lo que es lo mismo: el estrés (del inglés stress, que significa tensión) es lo que hace que el perro se mueva tanto para alejarse de lo que no le gusta (distrés) como para acercarse hacia lo que le interesa (eustrés).
Nos estresan elementos tan dispares como el hambre (impulsa a buscar comida), las temperaturas extremas (impulsa a buscar una temperatura agradable), el exceso de actividad, la falta de descanso…etc.

Desde pequeños, tanto nosotros como nuestros perros hemos vivido constantemente rodeados de situaciones estresantes. Nos estresábamos cuando teníamos que hacer un examen, pero también sentíamos otro tipo de estrés cuando se acercaba la hora de salir al recreo y jugar…

Los perros también se parecen mucho a nosotros en ese sentido: sienten estrés cuando se enfrentan a algo desconocido (situaciones, personas, animales y objetos extraños o amenazantes), pero también lo sienten cuando tienen muchas ganas de hacer algo (como salir a la calle, reencontrarse con sus propietarios o perseguir su pelota favorita).

Distrés = Estrés por cosas malas.
Eustrés = Estrés por cosas buenas.

Cuando tu perro no es capaz de responder apropiadamente a esa situación estresante, lo que hace es desviar los recursos destinados a otras funciones biológicas para tratar de responderlo. Cuando eso sucede, y el perro no consigue recuperarse emocionalmente, podemos decir que experimenta ansiedad.

La ansiedad es una patología derivada del estrés, y puede definirse como un tipo de estrés crónico. Además suele estar relacionada con fobias, comportamientos compulsivos y agresividad, y reduce la calidad y esperanza de vida de nuestros perros.

Ejemplos de problemas de conducta relacionadas con el estrés

Distrés: Tom, un labrador de 3 años presentaba miedo a los niños provocado por una serie de malas experiencias debidas a una manipulación inadecuada del perro por un grupo de niños.

Eustrés: Laika, una border collie de 9 meses mostraba un comportamiento obsesivo por jugar a la pelota, llegando a perturbar el disfrute de los paseos y la convivencia en la casa.

Afrontar el estrés

¿Conoces el funcionamiento de las vacunas? Las vacunas están formadas por microorganismos (o derivados) capaces de producir una respuesta similar a la de una infección, pero a unas dosis controladas que evitan correr riesgos y que preparan el sistema inmunológico para enfrentarse a esos microorganismos.

Con el estrés de nuestros perros podemos hacer algo parecido. Si somos capaces de exponerles a pequeños niveles de estrés y les enseñamos a canalizarlo adecuadamente, conseguiremos dos grandes beneficios:

  1. El perro se estresará cada vez menos. Sucede lo mismo que en cualquier entrenamiento. La práctica regular de cualquier actividad con un grado razonable de estrés, favorecerá a que en el futuro el perro pueda enfrentarse de un modo favorable a situaciones cada vez más estresantes.
  2. El perro se mostrará cada vez más seguro de sus capacidades y recursos para afrontar y resolver con éxito las situaciones de estrés.

Formas de practicar con tu perro la gestión del estrés:

Podemos practicar la gestión del estrés con nuestros perros de un modo sencillo teniendo en cuenta lo siguiente:

  • El estrés suele venir precedido de un estímulo novedoso procedente del entorno.
  • La vida rutinaria y monótona no permite que los perros aprendan a gestionar su estrés.
  • Debemos permitir que el perro gestione y se recupere de las experiencias estresantes antes de exponerle de nuevo a ellas. Recuerda que el descanso también forma parte de un buen entrenamiento.
  • Podemos graduar la intensidad en la percepción del estímulo novedoso por medio de:
    1. La distancia al estímulo.
    2. El tiempo de exposición al estímulo
    3. La cantidad de estímulos (el perro no podrá prestar la misma atención a todos, así que ésta se repartirá entre el número de estímulos estresantes presentes).

La clave para conseguir una buena gestión del estrés en nuestros perros puede resumirse en una frase: salir de su “zona de confort”.
La zona de confort es un estado mental dentro del cual el organismo opera en una condición neutra de estrés, utilizando un conjunto limitado de conductas para ofrecer un nivel constante de rendimiento sin una sensación de riesgo.

Para tu perro la zona de confort es hacer siempre las mismas cosas, salir a la calle por los mismos sitios, relacionarse siempre con los mismas personas y animales…etc. En definitiva: llevar una vida monótona.

Cuando la vida es demasiado previsible, cualquier cosa que se salga de lo normal puede llegar a ser un auténtico trauma. ¿Y qué podemos hacer? Muy sencillo: Tratar de afrontar constantemente nuevas experiencias. Esa es la única “vacuna” realmente efectiva contra los trastornos del estrés crónico y la ansiedad.

Aquí tienes algunas ideas para que salgas con tu perro de vuestra zona de confort:

  • Variad frecuentemente las rutas y lugares de paseo..
  • Ayuda a tu perro a controlar sus impulsos: enséñale a rechazar comida o juguetes hasta que no le des la orden de cogerlos.
  • Visita con tu perro todo tipo de entornos: ferias, terrazas, polideportivos, ciudades transitadas, comercios, veterinarios…
  • Presenta a tu perro a todo tipo de personas y animales.
  • Enséñale a separarse temporalmente de tí sin que sufra en exceso por tu ausencia.
  • Realiza ejercicio con tu perro. Esto le ayudará a concentrarse en una determinada tarea (correr, jugar con sus juguetes interactivos), y podremos usarlo para canalizar los elementos estresantes del entorno. Recordemos que el ejercicio físico permitirá que su cuerpo genere endorfinas, la llamada “hormona de la alegría”.

En conclusión: el estrés no es malo, lo malo es no saber gestionarlo. Salir de la llamada “zona de confort” garantiza la adquisición de valiosos aprendizajes.

 

Jorge Ortega

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