La conducta canina de montar suele ser objeto de rechazo y bochorno por parte de los propietarios. Mucha gente reduce sus causas a cuestiones sexuales o de jerarquía, pero estudiándola más detenidamente podemos darnos cuenta de su importancia como recurso canino en sus interacciones con el entorno más allá de lo que podría pensarse en un principio.

Los motivos:

La acción de montar tiene varias explicaciones, que dependen principalmente de tres motivos: el contexto, el estado emocional del perro y su fisiología.

Si analizamos el contexto podremos darnos cuenta de que los perros (tanto machos como hembras) pueden montar en diversas situaciones que requieran un desahogo energético, siendo sus objetivos perros, otros animales, personas e incluso objetos.

El estado emocional de los perros cuando se disponen a montar se asocia con cuestiones tan diversas como la excitación, la sobreestimulación, el juego, el estrés, las conductas de desplazamiento, los patrones de conducta propios de las jerarquías para el acceso a recursos, e incluso a las conductas de confort. Podemos decir entonces que la acción de montar por sí misma no tiene una único significado, y debería ser analizada en conjunto con muchas otras  señales que nos permitan comprender su funcionalidad.

Las hormonas también influyen a la hora de que un perro o perra tenga predisposición a montar. Diversos estudios señalan que la testosterona juega un papel importante en este asunto. Los machos castrados tienen menos tendencia a montar que los que no lo son, y las hembras esterilizadas pueden aumentar su tendencia a montar debido a la supresión de estrógenos y la influencia de la hipófisis (glándula cerebral encargada de la regulación hormonal). Sin embargo, no debemos olvidar que esta conducta es aprendida desde cachorro y consolidada también por ser autosatisfactoria.

Dentro de una misma camada, la acción de montar tiene un papel importante en la educación de los cachorros. Juegan montándose unos sobre otros aumentando así sus competencias sociales cuando aceptan ser montados o el “montador” es rechazado. Sin duda, este tipo de aprendizaje les enseña a relacionarse de un modo más gentil con sus congéneres cuando son adultos.

Cuando montar se convierte en un problema:

Que un perro monte es algo natural y no debería ser considerado como un problema de conducta. Sin embargo, como toda posible conducta de desplazamiento, algunos perros pueden convertirlo en un hábito compulsivo que deteriore su convivencia con su grupo social (perros, personas y otras mascotas) o la relación con otros perros durante los paseos.

Dejando de lado lo embarazoso que a algunos propietarios les pueda resultar ver a sus perros montar a las piernas de las visitas, cojines, peluches y a otros perros o animales, debemos considerar el comportamiento como una manifestación de las causas antes mencionadas, y no como un problema en sí mismo. Recordemos que el montar es una manifestación de un estado emocional influenciado por un contexto y unas condiciones fisiológicas definidas, y la cuestión a tratar en todo caso sería el origen que motiva la conducta en lugar de su manifestación física.

¿Qué podemos hacer en esos casos?
  • Si el perro necesita dar salida a su actividad: proporcionémosle estimulación física y mental sin sobreestimularle (los juegos de olfato pueden ser muy útiles).
  • Si se encuentra ansioso por una situación concreta (visitas, entrenamiento, etc): Busquemos formas de incrementar su calma en esos momentos eventuales.
  • Si se comporta de un modo rudo e insistente con otros perros y mascotas: Trabajemos la llamada y la realización de comportamientos alternativos.

Nuestro tiempo de reacción para redirigir al perro es vital para evitar montas indeseadas, por lo que debemos anticiparnos atendiendo a las posturas y al lenguaje corporal que el perro suele realizar antes de montar (intenso olfateo, jadeos, lloros, etc..).

Para determinar si la acción de montar es inofensiva o necesita ser gestionada debemos observar detenidamente las interacciones del perro con su entorno, fijándonos (y anotando si es necesario) qué sucede antes, durante y después del comportamiento. De esta forma estaremos más cerca de comprender las verdaderas causas de la conducta sin dejarnos llevar por generalidades e interpretaciones antropomórficas.

En el siguiente vídeo puedes ver cómo la conducta de monta puede llegar a ser gestionada mediante señales que le indiquen al perro cuándo iniciar y concluir esta curiosa y a veces incomprendida acción.

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Jorge Ortega
¡Hola! Soy educador canino y terapeuta en modificación de conductas en perros.Compagino mi trabajo con el desarrollo de Webican con el fin de divulgar información relacionada con el adiestramiento, la educación y el bienestar de los perros.Busco personas capaces de inspirar a los demás transmitiendo su talento.
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